
Los entresijos de Sexy Shadows
En las bambalinas de un proyecto musical y visual totalmente autoproducido
CLIP
Jérôme De Cuyper
1/9/20263 min leer










En el origen de Sexy Shadows
Sexy Shadows nació a partir de una idea bastante minimalista, que se fue enriqueciendo progresivamente a lo largo del proceso creativo. A medida que las ideas se encadenaban, el reto se volvió evidente: hacer evolucionar la narración sin repetir el mismo esquema, dejando que la música guiara la imagen y abriera nuevos espacios visuales.
Como ya mencionaba en mi artículo dedicado a la autoproducción, emprender un proyecto de esta magnitud implica asumir cada etapa: composición, interpretación, rodaje, animación y postproducción. Este recorrido exige tiempo, rigor y una atención constante a los detalles.
Sexy Shadows no es solo un videoclip de música dance electrónica. Es un proyecto exigente, personal e inmersivo, concebido como una exposición en la que música, sombras y partículas dialogan en perfecta sincronía.
Un instrumento en el corazón del proyecto
En el centro de Sexy Shadows se encuentra la Jazzy-Kora, un instrumento único cuya riqueza sonora ha influido en todo el proyecto. Su paleta armónica ha guiado la dinámica musical, pero también la presencia de las bailarinas y la forma en que la imagen se despliega en el espacio.
Desde el final de la introducción, una primera sombra aparece sobre un trípode de pintor, a mi lado. Acompaña la música a lo largo de toda la pieza, marcando el tempo, las respiraciones y las rupturas. Discreta pero constante, se convierte en un referente rítmico, en conexión directa con el gesto musical y el universo visual.
El rodaje y la presencia de los cuerpos
El rodaje se realizó sobre fondo verde para integrar los cuerpos en un universo completamente reconstruido. Este enfoque permite aislar los gestos y los movimientos para inscribirlos con mayor precisión en el espacio visual del clip.
Las bailarinas nunca se muestran de forma directa o literal. Su presencia es sugerida, transformada e integrada en la imagen final. Esta elección preserva su anonimato y refuerza la dimensión gráfica y abstracta del proyecto. Los cuerpos se convierten en siluetas en movimiento, al servicio del ritmo.
Cuando el sonido se convierte en espacio
La animación 3D hace emerger un espacio visual en constante evolución. Las bailarinas se funden con la imagen, convirtiéndose en sombras, texturas y movimiento. Sombras y partículas siguen la música con precisión, reaccionando a los acentos, las pulsaciones y los silencios.
Cada nota influye en el movimiento, cada ruptura modifica el equilibrio de la imagen. El sonido se transforma progresivamente en materia, mientras que la imagen actúa como una extensión natural del ritmo. El clip está concebido como una exposición inmersiva, en la que el espectador recorre las obras expuestas como una sucesión de cuadros animados por la música.
La démarche totalmente autoproducida permitió preservar una coherencia total entre música e imagen, sin concesiones, desde el primer acorde hasta la última vibración luminosa.
Prolongar la experiencia
Sexy Shadows es el resultado de un largo proceso de creación, hecho de experimentación, ajustes y decisiones artísticas asumidas. El clip propone una experiencia sensorial en la que música e imagen avanzan juntas, en un mismo movimiento.
Esta búsqueda continúa ya a través de un nuevo proyecto actualmente en desarrollo, en una continuidad visual y artística, especialmente en torno a la 3D y al diálogo entre sonido e imagen.

¿Tienes una idea, un proyecto o quieres hablar? Escríbeme usando el formulario de contacto.
📍 Charente-Maritime, Francia
Al enviar este mensaje, usted acepta que sus datos se utilizarán únicamente para permitir una respuesta.
