
El lenguaje de la música
Cuando la música se convierte en un lenguaje universal.
MUSIC
Jérôme De Cuyper
10/17/20252 min leer


Para hablar de este tema, debo volver a un viaje a Senegal, durante un taller de percusión en mis comienzos. Fui por la música, pero descubrí mucho más que ritmos: una forma de vivir, una apertura de espíritu, una manera de estar en conexión… En las miradas, en las sonrisas, todo pasaba, y me sentía como en casa.
Durante aquella estancia, una noche, estaba sentado con mis amigos músicos que conversaban entre ellos, en wolof. Esa vez no intenté entender; simplemente me dejé llevar por la música de su lengua. Sus voces, sus entonaciones… todo sonaba como un solo de percusión a varias manos. Era sobrecogedor, casi irreal, como si sus palabras hubieran cruzado la frontera del lenguaje para convertirse en música pura.
En ese momento recordé una idea que a menudo se menciona: el tam-tam que antiguamente servía para difundir noticias o reunir a la gente. Justo ante mis ojos veía la misma evidencia: ya sea hablado o musical, el lenguaje forma parte de una misma expresión.
Aprender música es idéntico a aprender una lengua. Repetimos palabras, imitamos frases, absorbemos acentos y giros. Luego, poco a poco, con paciencia, trabajo y sabiduría, llega el momento en que estos elementos se ensamblan para formar un pensamiento, un discurso personal, una manera única de expresarse. Algunos aprenden en conservatorios, otros mediante la transmisión oral, otros solos, guiados por el instinto. El camino no importa: lo que cuenta es avanzar hacia la expresión de uno mismo. Ser uno mismo, arriesgarse, crear. Porque recitar un poema no nos convierte en poetas y tocar únicamente obras de otros no basta para ser músico.
Por eso, para mí, la realización de un lenguaje siempre pasa por la creación, ya sea en forma de composición o de improvisación, porque ambas están ligadas. La música clásica y el jazz lo demuestran: la improvisación siempre ha estado en el corazón de una búsqueda de expresión auténtica.
Con este objetivo de abrir mi lenguaje musical creé la Jazzy-Kora. A diferencia de las koras diatónicas, me permite, gracias al cromatismo, cruzar otras fronteras musicales. Me da acceso a nuevos colores y matices, ampliando mis posibilidades de alcanzar un lenguaje fiel a mi manera de ser.
Porque florecer a través del lenguaje de la música, como en todas las prácticas artísticas, es siempre la misma aventura: repetir, impregnarse, y luego atreverse a ser uno mismo. Y al final, lo que importa no es sólo lo que se expresa, sino la forma en que resuena en los demás.
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📍 Charente-Maritime, Francia
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