Autoproducción musical: Libertad y limitaciones para un músico

Entre la libertad creativa y la inmensa carga de trabajo, la autoproducción revela sus inconvenientes. Una aventura musical entre la pasión y la entrega total.

RÉFLEXIONS

Jérôme De Cuyper

11/7/20252 min leer

Una paloma con notas musicales y alambre de púas.
Una paloma con notas musicales y alambre de púas.

Ser músico hoy en día es más que un arte: es un compromiso total. Todo tiene que ser gestionado por uno mismo. Una inmensa libertad, pero también un montón de limitaciones que pueden sofocar la inspiración.

Crédito de la imagen: Montaje realizado a partir de elementos diseñados por:: el precio de la independencia

Soy completamente autoproductor. Me grabo, mezclo, creo videos y edito, construyo mis propios instrumentos, administro mis redes sociales, escribo mis letras y busco conciertos. Cada software que uso requiere una formación específica, y cada paso requiere generar ideas para mantener la profesionalidad y la originalidad.

Todo esto requiere muchísimo tiempo y deja poco espacio para lo que más me apasiona: la música en sí. No hace mucho, un músico no tenía todas estas restricciones. Podía tocar libremente, improvisando, en la calle, sin multas, destacando gracias a su talento y a los encuentros naturales. Algunos artistas incluso han forjado una gran carrera simplemente por ser escuchados, por vivir cada nota con sinceridad.

Hoy en día, la industria musical ha cerrado sus puertas, en gran medida, a los artistas más pequeños. La visibilidad a menudo depende de la apariencia, la comunicación y la notoriedad; una notoriedad a menudo ilusoria, que rima con una carrera por suscriptores y visualizaciones, dando la impresión de que la música es solo un producto y ya no algo para compartir. ¡Sin mencionar que con la tecnología moderna, pueden hacer que cualquiera, o cualquier cosa, cante!

Y, sin embargo, a pesar de estas limitaciones, la autoproducción sigue siendo fascinante. Bien planificada, permite crear un universo propio, de principio a fin. Cada detalle, desde el color de una imagen hasta la textura sonora de un instrumento, refleja la identidad del músico. Es una libertad excepcional, un campo de juego donde todo es posible, y eso es lo que hace que esta aventura sea tan emocionante.

Hay una paradoja en esta autonomía: otorga control total, pero exige un compromiso casi total. Te conviertes en creador y director de tu propia carrera. Aprendes, experimentas, te equivocas, vuelves a empezar... y al final, cada proyecto, cada pieza, cada imagen es completamente tuya. Y es precisamente esta intimidad con tu trabajo lo que hace que la autoproducción sea tan valiosa, a pesar de sus desafíos.

Crédito de la imagen: Montaje realizado a partir de elementos diseñados por:

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